Tapando las vergüenzas

Broken Age

Publicado el 06/05/2018. Escrito por . No hay comentarios

Año: 2015

Desarrollador: Double Fine

Lanzado para: PC (Windows y Linux), MacOS, SmartPhones (Android e iOS), Ouya, PlayStation 4, PlayStation Vita y Xbox One.

Por qué debería haberlo jugado:

Es el retorno de Tim Schafer al género de las aventuras gráficas, creador de juegos como Day of the Tentacle o Grim Fandango para LucasArts en los 90. Fue uno de los primeros juegos en financiarse mediante mecenazgo (a través de una campaña en Kickstarter), poniéndose como objetivo demostrar que las aventuras gráficas son viables económicamente, y fue desarrollado de forma abierta a los mecenas.

Y, al fin y al cabo, colaboré en aquella campaña.

Por qué no lo jugué en su día:

Reconozco que hoy en día me da bastante pereza jugar en el ordenador, casi toda mi vida fui más de jugar en consola. Cuando finalmente salió a la venta, después de un par de años expectante, lo empecé, pero me atasqué en algún punto del juego y lo dejé abandonado.

Cómo lo veo hoy en día:

El juego entra por los ojos, tiene unos gráficos que simulan estar dibujados que son bastante sencillos pero muy resultones. No es un portento gráfico ni lo pretende. A partir de ahí se centra en otras cosas como el guión o la mecánica de puzzles.

Y es precisamente en los puzzles donde brilla Broken Age. No nos encontraremos con nada fuera de lugar, todos ellos cumplen con la máxima de la aventura gráfica: son complejos de resolver, pero una vez sabes cómo hacerlo resulta evidente. En rara ocasión me pareció que el juego me pedía hacer algo excesivamente rebuscado con una lógica poco clara.

En cuanto a la historia… es sencilla. Por un lado tenemos la de Vella, la típica chica normal y corriente que es escogida como sacrificio en un festival; y por el otro tenemos a Shay, un chico que viaja en una nave espacial que está sobreprotegido por una entidad a la que llama madre que maneja la nave y no le deja hacer nada que no sea jugar. En un principio ambas historias no parecen tener mucho en común, pero a lo largo del juego se irán produciendo las conexiones y habrá un giro de guión al final de la primera parte que tratará de cogernos por sorpresa. No deja de ser una historia más o menos sencilla con la que podemos tirar para adelante y, sencillamente, ponernos a jugar. Lo único que eché en falta fue algo más de humor, que algo sí tiene, pero esperaba que fuera más absurdo, más al estilo de aquellos juegos de los 90.

Lo que sí agradezco es que, al contrario que Thimbleweed Park, este juego no recurre a las bromas con referencias a las aventuras gráficas de LucasArts.

Jugado en 2018 en Linux.

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