Videojuegos del destape

Videojuegos del destape

Toda una generación de jugadores hemos nacido a finales de los años 70 y principios de los 80, por lo que hemos coincidido en los 90 en la época dorada de las salas recreativas. Y no hay que hacer un complejo cálculo para deducir que en esa época estábamos pasando la adolescencia, por lo que en ocasiones se mezclaban ahí varias de nuestras aficiones (videojuegos, anime) con la época del esplendor de la efervescencia

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League Bowling

Retrovisión: League Bowling

Street Fighter II, Snow Brothers, King of Fighters, Windjammers… durante la década de los noventa las salas recreativas se llenaban de adolescentes viciados y maleantes que se agolpaban alrededor de esos y muchos otros títulos. Pero también había otras recreativas menos queridas, otras recreativas que no hacían otra cosa que acumular polvo hasta que el dueño de la sala (un tipo gordo y con una inminente alopecia que no tenía ni pajolera idea de videojuegos) no tenía otro remedio que sustituirla.

¿Qué sería de aquellas máquinas? ¿Las desguazarían para reutilizar las partes útiles en otras máquinas? ¿Las mandarían a un vertedero bajo tierra en algún inhóspito desierto estadounidense? ¿Las quemarían provocando emisiones de CO2 mucho mayores a las permitidas en el protocolo de Kyoto? ¿Acabarían en manos de piratillas ávidos de lanzar roms para emuladores que en aquella época ni siquiera existían?

Ellas, las máquinas, no lo sabían. Veían cómo abrían y trasteaban con las entrañas de sus compañeras hasta que un fatídico día se las llevaban en un camión. Y si tuvieran ojos nos mirarían con cara de pena, lanzando una lagrimilla y rezarían para que un día alguno de nosotros nos fijáramos en ellas y la salvásemos del cruel destino de un camión.

Ésta es la historia de una de esas olvidadas máquinas, una máquina de un deporte tan impopular en nuestras tierras como es el de los bolos. Ésta es la historia de League Bowling.

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Boogie Wings

Retrovisión: Boogie Wings

Corrían los años noventa cuando un grupo de colegas fuimos a uno de esos templos del entretenimiento juvenil, donde adolescentes aficionados a videojuegos y jóvenes delincuentes se reunían a partes iguales. Esos lugares que conocíamos bajo el nombre de salas recreativas, hoy prácticamente extintas1. Era una época en la que probar un juego costaba tan solo cinco duros2 y por tanto no era arriesgado probar juegos totalmente desconocidos.

Entre todas las máquinas que había a nuestro alrededor, nos llamó la atención una en la que se nos invita a manejar un avión biplaza y disparar a todo lo que se nos ponga por delante en un shooter de scroll horizontal. Nuestro avión tiene un enorme gancho colgando de la parte de atrás, que a su vez tiene una mina que podremos lanzar contra nuestros enemigos, y además nos permite recoger casi cualquier elemento del escenario (cajas, enemigos, nuestro compañero si jugamos a dobles, estatuas, vehículos…) que igualmente causará daños cuando lo lancemos. El juego nos introducía en una ambientación de principios de siglo XX con toques tecnológicos que se quedan a un paso de ser steampunk. Todo ello aderezado con elementos absurdos como un Papá Noel gigante y armado o una noria rodando a lo largo de las vías de una montaña rusa.

Pero nunca volvimos a verlo en esa sala ni en ninguna otra. Para nuestra desgracia ni siquiera recordábamos el título y pasó a ser aquel juego del avión con un gancho. Durante muchos años no volvimos a tener noticias de él, hasta que el mundo de la emulación nos lo devolvió. Después de casi diez años, Boogie Wings (o The Great Ragtime Show en Japón) volvía a nuestras vidas…

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  1. Aunque, curiosamente, la sala a la que me refiero es de las pocas que creo que aún hoy en día siguen abiertas en Lugo. []
  2. Para los insultantemente jóvenes: unos 15 céntimos de euro []