Análisis

Pocket League Story

Publicado el 06/01/2012. Escrito por . No hay comentarios

A lo largo de los años hemos disfrutado de numerosos títulos de simulación o gestión futbolística, títulos de la talla de los manidos FIFA o PES, los clásicos PC Fútbol de Dinamic Multimedia o el mítico Striker. Pocket League Story no tiene apenas nada que ver con ellos salvo, obviamente, la temática del deporte rey.

De la mano de Kairosoft, los creadores del Game Dev Story, nos pondremos a gestionar un equipo de fútbol desde sus inicios en la liga local para ir ascendiendo poco a poco hasta llegar a ser un equipo de nivel internacional. Todo ello con la pixelada magia y la resultona fórmula de la que hacen gala todos los juegos de esta compañía.

En Pocket League Story nos tocará ser el presidente de un club de fútbol en el que tendremos que gestionar económicamente y deportivamente. Partiendo desde el anonimato de los campos de tierra iremos jugando partidos y campeonatos, y a medida que vamos mejorando y ganando partidos recibiremos puntos y dinero que nos permitirán mejorar las instalaciones, negociar contratos con patrocinadores, fichar jugadores y hacer entrenamientos específicos para mejorar a nuestros futbolistas.

El ansiado objetivo

 

En el aspecto puramente deportivo, podremos gestionar cómo hacer los entrenamientos (más enfocados en el equipo o más enfocado al uso de las instalaciones), la alineación y poco más. De hecho, durante los partidos no podremos hacer nada más que mirar y de vez en cuando activar el aura de alguno de nuestros jugadores, que lo hará prácticamente intocable durante unos instantes. Esta inactividad hará de los encuentros el punto más débil del juego, ya que nos resultarán un pelín largos y tediosos. Eso sí, es durante los partidos donde más entrenadores nos sentiremos ya que cada vez que algún jugador del equipo cometa algún error nos entrarán ganas de gritarle para recriminarle su acción.

En general, sin dejar de ser un juego sencillo, se aprecia la evolución con respecto a Game Dev Story, manteniendo la adicción de su predecesor. Una vez más, nos encontramos ante un título que nos garantiza unos buenos vicios en los ratos muertos.

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