Tito Val

Crowfunding, ¿la panacea?

Publicado el 04/07/2012. Escrito por . No hay comentarios

Hace algún tiempo Tim Schafer, director de Double Fine, anunció que querían hacer una aventura gráfica como en los viejos tiempos, pero que no encontraban productora que financiase el proyecto, ya que todas consideran el género muerto y sin viabilidad económica. Quiere demostrar, dice, que ahí fuera hay un montón de gente que aún quiere buenas aventuras gráficas y para hacerlo pone en marcha una campaña de crowfunding con la que esperaban obtener 400.000 dólares. Al final de la campaña casi alcanzaron los 3,5 millones.

Viendo el éxito de la campaña de Double Fine, otros se han lanzado a imitarles para tratar de obtener el dinero necesario para sacar adelante proyectos de videojuegos. Algunos de los proyectos que se han subido al carro de la financiación popular son un remake del primer Larry, una nueva entrega de la casi olvidada saga Carmageddon, Obsidian Entertainment (la gente detrás de Knights of the Old Republic II o los Neverwinter Nights) han conseguido financiación para Wasteland 2 y un largo etcétera que no para de crecer.

Este modelo es sencillo: el equipo de desarrollo pide financiación para sacar adelante un juego. Generalmente no piden financiar el juego completo, que sería un dineral, si no una parte relativamente pequeña para sufragar gastos de producción. Piden que un montón de gente de un poco de dinero para alcanzar la cantidad deseada, y a cambio dan regalos a los mecenas que normalmente dependen de la cantidad monetaria aportada (desde el propio juego una vez terminado a merchandise como camisetas e incluso aparecer en los títulos de crédito, entre otras cosas). Pero lo que realmente consiguen más allá de regalos o dinero es una relación directa entre el desarrollo y el jugador, el que aporta su dinero se siente parte del proceso de creación y siente el proyecto como algo propio.

Son muchos, tanto dentro como fuera de la industria, los que se le hincha la boca diciendo que ha surgido una nueva forma de financiar videojuegos, que “no es lo que la industria necesita, si no lo que los jugadores necesitan” o incluso hay quien se atreve a sugerir que Double Fine cambió la financiación de videojuegos para siempre. Es posible que tengan mucha razón, pero a mi no me dejan de sonar un poco exageradas estas afirmaciones.

Sin duda alguna estos casos serán dignos de estudio y es posible que se esté descubriendo un nuevo medio de financiación que pueden aprovechar los estudios pequeños que, junto a los nuevos canales de distribución, están teniendo más facilidades que nunca para salir adelante1. Sin embargo cabe preguntarse cuál es la base del éxito de Double Fine. ¿Será que hay un montón de gente deseando una buena aventura gráfica? ¿O más bien es que hay confianza en este estudio? Double Fine no sólo cuenta con la experiencia de Schafer (los dos primeros Monkey Island, Day of the Tentacle, Full Throttle, Grim Fandango), si no que además entre sus filas también está Ron Gilbert (Zack MacKracken, Maniac Mansion, Indiana Jones y la Última Cruzada, los dos primeros Monkey Island). Está claro que hay gente que desea una buena aventura gráfica, o incluso volver a los tiempos dorados, pero también es evidente que hay una confianza en los que están detrás de esta campaña de crowfunding.

Wasteland 2
Wasteland 2 también se financia a través del crowfunding

¿Y los otros proyectos? La gran mayoría son remakes o nuevas entregas de una saga, juegan con la nostalgia y piden dinero sin siquiera mostrar un triste pantallazo a los posibles mecenas. Saben que cuanto menos muestren más aportará la imaginación de la gente, que en muchos casos no dejará de estar nublada por gratos recuerdos que alguna vez generaron un viejo juego.

¿Qué pasará cuando sea un estudio menos conocido aunque con trabajos notables? ¿Qué pasará si un mindundi cualquiera con un par de títulos del montón decide embarcarse en una campaña similar? ¿Obtendrán estos estudios un éxito brutal o se quedarán a dos velas? Evidentemente no tengo la respuesta, pero la sensación es que pocos van a poder sacar partido de esta nueva estrategia. En cualquier caso, nos mantendremos atentos.

  1. Y aún a pesar de ello siguen teniéndolo realmente complicado. []

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