Análisis

Alan Wake

Publicado el 01/01/2011. Escrito por . 2 comentarios

Hay quien aprovecha sus vacaciones para descansar. Otros para hacer la vida social1 que no han podido en el resto del año. Algunos aprovechan para viajar. En mi caso, al menos en esta ocasión de carácter navideño, he aprovechado para jugar unas partidas en la consola. Y Alan Wake, escritor de éxito reconocido, decide ir a un pueblo de la América profunda a descansar en compañía de su esposa, y de paso tratar de superar su falta de inspiración literaria por la que atraviesa. Lo que el autor no espera es que sus vacaciones se convertirán en una oscura aventura en la que tendrá que enfrentarse a sus miedos más profundos…

Alan es un autor de libros de terror de gran éxito que ha decidido dar un giro a su carrera matando al personaje principal de sus obras. Pero la jugada no le sale todo lo bien que se esperaba, ya que se sumerge en una crisis literaria que le impide enfrentarse a la siempre temida hoja en blanco. Es por esto que Alice, su esposa, lo convence para pasar unas vacaciones alejados del bullicio neoyorquino, en un pequeño pueblo de nombre Bright Falls.

Sin embargo, al llegar la primera noche Alice desaparece en medio de la oscuridad. A partir de ese momento Wake se ve envuelto en un enfrentamiento a una oscuridad que todo lo absorbe, con el único propósito de salvar y recuperar a su esposa. Por el camino se enfrenta a versiones sombrías y fantasmagóricas de elementos del entorno (aldeanos con hoces o sierras, policías armados, pájaros al más puro estilo de la película de Hitchcock y cosas así) en un entorno en el que el único aliado es la luz. Bajo una fuente de luz los enemigos no pueden atacar y para derrotarlos es necesario debilitarlos previamente con la ayuda de nuestra linterna.

Estructura y narrativa

El mayor acierto del juego, sin duda alguna, es el estilo narrativo que tiene, influenciado principalmente por la literatura y la televisión. A medida que avanzamos en el juego una voz en off, el propio Alan, narra los sucesos en primera persona y pasado simple, dando un ambiente muy novelesco a la acción.

Además, por el camino nos iremos encontrando con hojas de un manuscrito supuestamente escrito por el propio protagonista, aunque él mismo no recuerda haber redactado tal cosa. Este manuscrito también narra los acontecimientos que vamos viviendo a lo largo del juego, pero con la particularidad de que se adelanta en el tiempo, los fragmentos nos cuentan cosas que están a punto de suceder, pero que todavía no hemos vivido. Este acertado modo de narración invita a Alan, y al jugador por extensión, a preguntarse qué es ficción y qué realidad, si las decisiones tomadas son propias o de alguien que está manejándolo como una marioneta y por qué hay objetos desperdigados por los escenarios que le ayudan a completar su misión (armas, munición, baterías para la linterna, etcétera).

La luz será un elemento importante en las escenas de acción

Por otro lado, el juego se divide en seis capítulos, siempre con un final en todo lo alto para enganchar al jugador, y con sus títulos de crédito acompañados por una canción a continuación. Y, aunque acabemos de jugar el capítulo anterior hace medio minuto, comenzamos cada episodio con un “anteriormente en Alan Wake” al más puro estilo serie televisiva. Por un lado parece un acierto por parte de los desarrolladores para darle un estilo propio al juego y ya de paso mantener al jugador enganchado hasta el final.

Sin embargo, por otro lado esta estructura capitular también trata de esconder un hecho innegable: el juego no ofrece grandes retos al jugador. Todo es “ve a tal sitio, y luego ve a este otro, defiéndete como buenamente puedas de todo lo que te venga encima”, peca de una linealidad tremenda y falta de variedad de situaciones a las que enfrentarse. La impresión es de que los diseñadores no han sabido explotar más las características del título: durante el día nunca podemos hacer nada, las escenas de conducción son tan escasas como innecesarias2 y el resto del tiempo no se invita a hacer nada distinto ni a apenas explorar el entorno.

Lo que Alan Wake no es

Es más fácil definir este juego por lo que no es que por lo que es. No es un survival horror. Ni una aventura gráfica. Ni un juego de acción. Ni tampoco un shooter. Es un poco de todos (excepto quizás aventura gráfica, salvo por algún puzzle perdido que no nos hará estrujarnos el cerebro), se mueve por la siempre peligrosa tierra de nadie. Podría estar tan en medio de estos géneros que no gustase a los seguidores de ninguno de ellos, pero parece salir airoso de la contienda mediante un muy bien balanceado equilibrio entre estilos.

Personalmente3 echo en falta un poco más del componente aventura gráfica. No podemos interactuar con apenas nada del escenario ni de los objetos que se encuentran en él, exceptuando los necesarios para defenderse (armas y demases) y en contadas ocasiones otros necesarios para poder avanzar en el juego. Pero no peca de engañarnos al respecto, de hecho es muy sincero: ya en la primera escena, en el bar del pueblo, entran ganas de hablar con todo el mundo y tratar de utilizar todos los objetos que hay alrededor, pero el juego te deja claro en seguida que no estás ahí para eso.

Alan Wake tampoco es un juego de graficazos. No quiero ni imaginar hasta qué punto fue una pesadilla para Remedy tratar de mantener los gráficos a un nivel aceptable a lo largo de los cinco añazos que duró el desarrollo. Cumple el papel con buena nota, pero yo diría que no entra en el olimpo de los títulos con mejor apartado gráfico de la consola de Microsoft. Pero sí destaca especialmente los efectos de luces y sombras, pocos juegos tienen tan cuidados este aspecto como ocurre en Alan Wake, sólo hay que hacer un movimiento con la linterna para darse cuenta el trabajo que hay detrás de esto. Y teniendo en cuenta el peso que tiene la luz y la oscuridad en la ambientación, que puede significar la diferencia entre estar vivo o muerto, está claro que la gente de Remedy tenía claro cuáles eran sus prioridades y lo acertadas que éstas son.

Conclusiones

A pesar de sus defectos, especialmente la mencionada falta de variedad de situaciones a las que someter al jugador y un protagonista excesivamente efectivo y valiente a pesar de no haber disparado un arma anteriormente y de que se enfrenta a algo que nadie había visto antes, Alan Wake es un buen juego. De hecho cabría destacar más sus virtudes, tales como una ambientación realmente conseguida (algunas de las escenas con mayor tensión son cuando se está desarmado, especialmente cuando ni siquiera se dispone de una linterna) y una banda sonora sublime.

Es un juego con estilo propio, y eso ya es decir mucho en los tiempos que corren. Y el hecho de que no esté muy explotado deja la puerta abierta a una posible secuela y a los contenidos descargables ya disponibles, en los que la mecánica cambia lo suficiente para darle un aire distinto. Altamente recomendable.

  1. Léase “salir de juerga y/o botellón a todo trapo” []
  2. Eso sí, atropellar enemigos hará las delicias de más de uno que yo me sé… []
  3. Hay que tener en cuenta que yo soy como soy, de la generación LucasArts… []

2 Replies to “Alan Wake”

    Buuuueeno, la verdad no puedo opinar sin jugarlo. Aunque la ambientación me llama un montón creo que pecará de monótono . Espero que me equivoque , tengo ganas de probarlo .

    Bueno, si no te me escaparas nada más volver de Valladolid, te lo enseñaría un poco en casa. Por suerte (o por desgracia) no es lo suficientemente largo como para que llegue a resultar monótono, aunque como ya he dicho, la variedad no es su fuerte xD

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